sábado, 10 de julio de 2010

rêve

Qué hacer cuando por más que intente encontrarte,
muy a simple vista es evidente que no existes...
Te he creado en una noche de dolorosa soledad,
cuando a mi alrededor solo imperaba la nada,
la oscuridad evitaba que pudiera verte,
solo sabía que estabas ahí;
lo sé porque el latir de tu corazón golpeaba contra mi pecho,
lo sé porque tu aroma, ese elixir embriagante,
agitaba con demencia mi voluntad
y tu voz silente invadía mi ser tembloroso,
llevándome al límite de la mentira que en ese instante era mi vida.
Lo sé, porque a pesar de estar soñando,
con plena conciencia de residir en un mundo irreal,
con la fastidiosa evidencia de la inexistencia de tu alma,
jamás fui ni volví a ser tan feliz,
como la noche aquella en que entre tus brazos,
contemplaba las estrellas.

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