Abandoné en un leve sueño de un instante la efímera existencia.
Me di cuenta al despertar que ya no habitaba el mismo sitio,
no era mi cama no, no era mi habitación, no era mi espejo,
no era mía la imagen que ahí se reflejaba, no eran mis manos,
no era yo... flotaba en el aire la calidez de otra presencia,
el aroma apenas perceptible de otro ser que inconsciente
se evaporó en un bostezo indiferente...
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