¿Dónde estamos ahora? Seres incompletos dotados de impericia, falibles, reemplazables... ¿Me ves? Yo a ti no. ¿Me oyes? Yo a ti muy poco, como si fuera tu voz un murmullo que se arrastra a mis oídos con esfuerzo, como si viniera de otro tiempo, quizá de ayer, cuando la luz nos había cubierto y mis ojos eran ventanas por donde se filtraba tu sonrisa. ¿Dónde estás? creo que has desaparecido; lo creo porque tengo frío y antes, cuando estabas, tu presencia me irradiaba su calor. Lo creo también porque aunque estiro hasta donde puedo mis brazos tratando de encontrar algo para asirme, atrapo sólo vacío y me da miedo avanzar por no saber dónde termina el suelo y dónde empezaré a caer, por eso grito tu nombre, por eso te llamo y busco tu mano y encuentro otra vez vacío... ¿Me acostumbraré alguna vez a esta oscuridad? ¿Cuándo sucedió que te solté y me perdí? No puedo determinarlo, no lo recuerdo; estaba un instante sonriendo entre tus brazos y al siguiente llenando mi cabeza de recuerdos, hilando estas frases para no enloquecer y no sé cuánto tiempo ha pasado, no sé si volverá la luz.
Quizá, pensando mejor, nunca exististe ni lo hago yo. Éramos un sueño, tú el mío y yo el tuyo y sólo sucedió que despertamos...
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