sábado, 26 de noviembre de 2011

naufragé

Desde este sitio desolado he lanzado mis palabras en una botella sin rumbo que tiene por misión llegar al rincón donde guardas tus secretos, los recuerdos de nosotros atados con cinta roja, los días en que me querías aunque  no te habías dado cuenta y las noches transcurrían en un tiempo alterno que olía a tu perfume; entonces éramos felices imaginando realidades que después mirábamos como estando en un aparador, sonriendo, porque entonces, una sonrisa bastaba para subir al cielo y un beso era suficiente para permanecer ahí.
Si mis palabras te encuentran y aún mi imagen no es ceniza dispersa en el viento del viernes, ven por mí...

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