Olvidé como encontrarte,
olvidé tu rostro,
olvidé tu voz,
te olvidé a ti.
El camino que me llevaba a donde existes,
la frecuencia que me conectaba con tu voz,
la senda donde florecían tus palabras.
Tu cualidad sútil, vaporosa, evanescente;
mi cualidad claudicante, pesimista, derrotista;
la fatiga.
Somos libres ahora, tú de mi y yo de ti;
puedes ya, soltar mi evocación;
yo me dedicaré a perpetuarte en un recuerdo.
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