domingo, 13 de octubre de 2013

Rayo

El día que te conocí el tiempo se detuvo.
Dejó de sonar el tic tac de mi reloj,
dejaron de pasar los días y las noches,
desapareció el mundo.

No sé dónde estás ahora,
porque el tic tac ya está sonando,
porque los años se han posado
sobre mis hombros,
porque el mundo antes invisible,
resplandece ante mis ojos
y me avisa que has desaparecido;
que en el lugar al que llegaste
no hay más que rescoldos del
fuego por ti provocado, la certeza
de que estuviste aquí en algún
momento y que en algún momento
también, ardió intensamente tu presencia
y se ha consumido todo.
Debes haber ido a por alguien más,
alguien que como yo, sabrá lo
que se siente ser tocado por un rayo
y que quizá como yo, sabrá lo que
se siente perderlo.

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