Te contemplo a la distancia donde no puedo tocarte,
te contemplo suspendida, te contemplo sin mirarte;
quisiera beber tus palabras, conjurarme a tu figura,
presagiar tus efusiones, disiparme en tu locura...
Me envenena tu sonrisa que antes de emanar fenece
y tu ser etéreo y frágil que a nadie le pertenece;
me corrompe los sentidos tu presencia pasajera,
y si acaso se pudiera, me quedaría la vida entera
tan solo por contemplarte aunque no pueda tocarte,
tan solo por fascinarte, aunque no pueda mirarte;
tan solo por tus palabras, aunque no me digas nada,
tan solo por tu figura, que me pierde en la locura...
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